La araucana primera parte: 200

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CANTO XIII
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La araucana primera parte



Hecho el marqués de Cañete el castigo en el Pirú, llegan
mensajeros de Chile a pedirle socorro; el cual, vista ser su
demanda importante y justa, se le envía grande por mar y por
tierra. También contiene al cabo este canto cómo Francisco de
Villagrán, guiado por un indio, viene sobre Lautaro


Dichoso con razón puede llamarse
aquel que en los peligros arrojado
dellos sabe salir sin ensuciarse
y libre de poder ser imputado;
pero quien déstos puede desviarse
le tengo por más bienaventurado;
aunque el peligro afina lo perfeto,
aquel que dél se aparta es el discreto:

que muchas veces da la fantasía
en cosas que seguro nos promete,
y un ánimo a salir con ellas cría,
que con temeridad las acomete;
después en el peligro desvaría,
y no acierta a salir de a do se mete,
que la señora al siervo sometida
pierde la fuerza y tino a la salida.

Veréis en el Pirú que han procurado
levantar el tirano y ayudarle,
para sólo mostrar, después de alzado,
la traidora lealtad en derribarle;
y con designio y ánimo dañado
le dan fuerza, y después viene a matarle
la espada infiel de la maldad autora,
al Rey y amigos pérfida y traidora.

Fraguan la guerra, atizan disensiones
en hábito leal, aunque engañoso,
pensando de subir más escalones
por un áspero atajo y tropezoso.
Al cabo las malvadas intenciones
vienen a fin tan malo y afrentoso
como veréis, si bien miráis la guerra
civil y alteraciones desta tierra.



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