La araucana primera parte: 201

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CANTO XIII
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La araucana primera parte



Deshechos, pues, del todo los ñublados
por el audaz marqués y su prudencia,
curando con rigor los alterados
como quien entendió bien la dolencia,
en nombre de su Rey, a otros tocados
de aquel olor, descubre la clemencia
que hasta allí del rigor cubierta estaba,
con general perdón que los lavaba.

No el atrevido caso y espantoso
en el Pirú jamás acontecido,
ni el ejemplar castigo riguroso
que amansó el fiero pueblo embravecido
fue en tal tiempo bastante y poderoso
de ensordecer el bárbaro ruido
y la voz araucana y clara fama
que en aquellas provincias se derrama.

Nuevas por mar y tierra eran llegadas
del daño y perdición de nuestra gente
por las vitorias grandes y jornadas
del araucano bárbaro potente;
pidiendo las ciudades apretadas
presuroso socorro y suficiente,
haciendo relación de cómo estaban
y de todas las cosas que pasaban.

Gerónymo Alderete, Adelantado,
a quien era el gobierno cometido,
hombre en estas provincias señalado
y en gran figura y crédito tenido,
donde como animoso y buen soldado
había grandes trabajos padecido,
-no pongo su proceso en esta historia,
que dél la general hará memoria-,

presente no se halla a tanta guerra
y a tales desventuras y contrastes;
mas con vos, gran Felipe, en Inglaterra,
cuando la fe de nuevo allí plantastes.
Allí le distes cargo desta tierra,
de allí con gran favor le despachastes,
pero cortóle el áspero destino
el hilo de la vida en el camino.



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