La araucana primera parte: 204

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CANTO XIII
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La araucana primera parte



Cosas destas yo pienso que ninguna
os puede derribar de vuestro estado;
mas tiéneme dudoso sola una,
que nadie della ha sido reservado;
ésta es la usada vuelta de Fortuna
que siempre alegre rostro os ha mostrado,
y es inconstante, falsa y variable,
en el mal firme y en el bien mudable.

Que si la guerra el español procura
haciendo de su espada ufana muestra,
querríale preguntar si por ventura
corta por más lugares que la vuestra;
si la fuerza del brazo le asegura
del poder vuestro y vencedora diestra
verá, si mira bien en lo pasado,
el campo, de sus huesos ocupado.

No sé; pero soberbio y encendido
en bélico furor el pueblo veo,
y al más triste español apercebido
de armas, rico aparato y buen deseo.
¡Oh Arauco!, yo te juzgo por perdido;
si las obras igualan al arreo
y no tiempla el camino esta braveza
¡ay de tu presunción y fortaleza!

Del apartado Quito se movieron
gentes para hallarse en esta guerra;
de Loxa, Piura, de Iaén salieron,
de Truxillo, de Guánuco y su tierra;
de Guamanga, Arequipa concurrieron
gran copia; y de los pueblos de la sierra,
La Paz, Cuzco y los Charcas bien armados
bajaron muchos pláticos soldados.

Treme la tierra, brama el mar hinchado
del estruendo, tumultos y rumores
que suenan por el aire alborotado
de pífaros, trompetas y atambores
contra el rebelde pueblo libertado,
amenazando ya sus defensores
con gruesa y reforzada artillería,
que dentro del Estado el són se oía.



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