La araucana primera parte: 207

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XIII
Pág. 207 de 239
La araucana primera parte



De estandartes, banderas, gallardetes
estaban las diez naves adornadas;
hiriendo el fresco viento en los trinquetes
comienzan a moverse sosegadas.
Suenan cañones, sacres, falconetes,
y al doblar de la Isleta embarazadas,
del Austro cargan a babor la escota
tomando al Su-sudueste la derrota.

Las naos por el contrario mar rompiendo
la blanca espuma en torno levantaban,
y a la furia del Austro resistiendo
por fuerza, a su pesar, tierra ganaban;
pero sobre el Garbino revolviendo
de la gran cordillera se apartaban
y de sola una vuelta que viraron
el Guarco, a lesnordeste se hallaron.

Mas presto por la popa el Guarco vimos
con Chinca de otro bordo emparejando;
en alta mar tras éstos nos metimos
sobre la Nasca fértil arribando;
y al esforzado Noto resistimos,
su furia y bravas olas contrastando,
no bastando los recios movimientos
de dos tan poderosos elementos.

¿Qué haya en Pirú, no es caso soberano
tanta mudanza en tres leguas de tierra,
que cuando es en los llanos el verano,
los montes el lluvioso invierno cierra?
Y cuando espesa niebla cubre el llano
en descubierto hiere el sol la sierra
y por esta razón van más crecientes
en el verano abajo las vertientes.

De los vientos, el Austro es el que manda
que deshace los húmidos ñublados,
y por todo aquel mar discurre y anda
del cual son para siempre desterrados;
los otros vientos reinan a la banda
de Atacama, y allí son libertados,
que bajar al Pirú ninguno puede
ni por natural orden se concede.



<<<
>>>