La araucana primera parte: 222

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CANTO XIV
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La araucana primera parte

A Colca de los hombros arrebata
la cabeza de un tajo, y luego tiende
la espada hacia Maulén, señor de Itata,
y de alto a bajo de un revés le hiende;
lanzas, hachas y mazas desbarata,
que todo el pueblo bárbaro le ofende,
llevando muchos tiros enclavados
en los pechos, espaldas y en los lados.

Como la osa valiente perseguida
cuando le van monteros dando caza
que con rabia, sintiéndose herida,
los ñudosos venablos despedaza,
y furiosa, impaciente, embravecida,
la senda y callejón desembaraza,
que los heridos perros lastimados
le dan ancho lugar escarmentados,

de la misma manera el fiero Andrea
cercado de los bárbaros venía,
pero de tal manera se rodea
que gran camino con la espada abría;
crece el hervor, la grita y la pelea,
tanto que la más gente allí acudía;
he aquí a Rengo también ensangrentado
que llega a la sazón por aquel lado.

Y como dos mastines rodeados
de gozques importunos, que en llegando
a verse, con los cerros erizados
se van el uno al otro regañando,
así los dos guerreros señalados,
las inhumanas armas levantando,
se vienen a herir... Pero el combate
quiero que al otro canto se dilate.



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