La araucana segunda parte: 021

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CANTO XVII
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La araucana segunda parte


Que si la fe inviolable y juramento
de vuestra parte con amor pedido
y el gracioso y seguro acogimiento
de nuestra voluntad libre ofrecido
pueden dar en las cosas firme asiento
con honra igual y lícito partido
sin que los nuestros súbditos y estados
vengan por tiempo a ser menoscabados,

a Carlos sin defensa y resistencia
por amigo y señor le admitiremos,
y el servicio indebido y obediencia
de nuestra voluntad le ofreceremos;
mas si queréis llevarlo por violencia,
antes los propios hijos comeremos
y veréis con valor nuestras espadas
por nuestro mismo pecho atravesadas.

Pero por trato llano, sin recelo
podréis por vuestro Rey alzar bandera,
que el Estado, las armas por el suelo,
con los brazos abiertos os espera,
reconociendo que el benigno cielo
le llama a paz segura y duradera,
quedando para siempre lo pasado
en perpetuo silencio sepultado».

Aquí dio fin al razonar, haciendo
a su modo y usanza una caricia,
siempre en su proceder satisfaciendo
a nuestra voluntad y a su malicia;
y el bárbaro poder disminuyendo
nos aumentaba el ánimo y codicia,
dándonos a entender que había flaqueza,
y abundancia de bienes y riqueza.

Oída la embajada, don García,
haciéndole gracioso acogimiento,
en suma respondió que agradecía
la propuesta amistad y ofrecimiento,
y que en nombre del Rey satisfaría
su buena voluntad con tratamiento
que no sólo no fuesen agraviados,
mas de muchos trabajos relevados.


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