La araucana segunda parte: 027

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XVII
Pág. 027 de 229
La araucana segunda parte


la cual me dijo: «¡Oh mozo temeroso!,
el ánimo levanta y confianza,
reconociendo el tiempo venturoso
que te ofrece tu dicha y buena andanza;
huye del ocio torpe perezoso,
ensancha el corazón y la esperanza;
y aspira a más de aquello que pretendes,
que el cielo te es propicio, si lo entiendes.

Que viéndote a escribir aficionado
como se muestra bien por el indicio,
pues nunca te han la pluma destemplado
las fieras armas y áspero ejercicio;
tu trabajo tan fiel considerado,
sólo movida de mi mismo oficio,
te quiero yo llevar en una parte
donde podrás sin límite ensancharte.

Es campo fértil, lleno de mil flores,
en el cual hallarás materia llena
de guerras más famosas y mayores,
donde podrá alimentar la vena.
Y si quieres de damas y de amores
en verso celebrar la dulce pena,
tendrás mayor sujeto y hermosura
que en la pasada edad y en la futura.

"Sígueme", dijo al fin; y yo admirado
viéndola revolver por donde vino,
con paso largo y corazón osado
comencé de seguir aquel camino,
dejando del siniestro y diestro lado
dos montes, que el Atlante y Apenino
con gran parte no son de tal grandeza
ni de tanta espesura y aspereza.

Salimos a un gran campo, a do natura
con mano liberal y artificiosa
mostraba su caudal y hermosura
en la varia labor maravillosa,
mezclando entre las hojas y verdura
el blanco lirio y encarnada rosa,
junquillos, azahares y mosquetas,
azucenas, jazmines y violetas.


<<<
>>>