La araucana segunda parte: 040

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CANTO XVIII
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La araucana segunda parte


Donde el grande Maestre y caballeros
que dentro asistirán en este medio,
con otros capitanes forasteros
ofrecerán las vidas al remedio,
y siempre constantísimos y enteros,
resistirán gran tiempo el fuerte asedio,
haciendo en la defensa tales cosas,
que se podrán tener por milagrosas.

Serán batidos de uno y otro lado
por la tierra, por mar, por bajo y alto,
y el fuerte de San Telmo aportillado,
entrado a hierro en el noveno asalto;
el cual suceso al pueblo bautizado
pondrá en grande peligro y sobresalto,
porque en el puerto la turquesca armada
tendrá por las dos bocas franca entrada.

Allí se verán hechos señalados,
difíciles empresas peligrosas,
ánimos temerarios arrojados,
cuando las esperanzas más dudosas;
postas, muros y fosos arrasados,
crudas heridas, muertes lastimosas,
casos grandes, sucesos infinitos
dignos de ser para en eterno escritos.

Mas cuando ya no baste esfuerzo humano
y la fuerza al trabajo se rindiere,
el muro esté ya raso, el foso llano,
y la esperanza al suelo se viniere;
cuando el sangriento bárbaro inhumano
el cuchillo sobre ellos esgrimiere,
será entonces de todos conocido
lo que puede Felipe y es temido;

pues con sola una parte de su armada
y número pequeño de soldados,
de su fortuna y crédito guiada,
rebatirá los otomanos hados,
y la afligida Malta restaurada,
serán los enemigos retirados,
las fatigadas velas dando al viento
con pérdida increíble y escarmiento.


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