La araucana segunda parte: 083

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CANTO XXI
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La araucana segunda parte



Halla Tegualda el cuerpo del marido y haciendo un llanto sobre
él, le lleva a su tierra. Llegan a Penco los españoles y caballos
que venían de Santiago y de La Imperial por tierra. Hace
Caupolicán muestra general de su gente

¿Quién de amor hizo prueba tan bastante?
¿Quién vio tal muestra y obra tan piadosa
como la que tenemos hoy delante
desta infelice bárbara hermosa?
La fama, engrandeciéndola, levante
mi baja voz, y en alta y sonorosa
dando noticia della, eternamente
corra de lengua en lengua y gente en gente.

Cese el uso dañoso y ejercicio
de las mordaces lenguas ponzoñosas,
que tienen de costumbre y por oficio
ofender las mujeres virtuosas.
Pues, mirándolo bien, solo este indicio,
sin haber en contrario tantas cosas,
confunde su malicia y las condena
a duro freno y vergonzosa pena.

¡Cuántas y cuántas vemos que han subido
a la difícil cumbre de la fama!
Iudic, Camila, la fenisa Dido
a quien Virgilio injustamente infama;
Penélope, Lucrecia, que al marido
lavó con sangre la violada cama;
Hippo, Tucia, Virginia, Fulnia, Cloelia,
Porcia, Sulpicia, Alcestes y Cornelia.

Bien puede ser entre éstas colocada
la hermosa Tegualda pues parece
en la rara hazaña señalada
cuanto por el piadoso amor merece.
Así, sobre sus obras levantada,
entre las más famosas resplandece
y el nombre será siempre celebrado,
a la inmortalidad ya consagrado.



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