La araucana segunda parte: 087

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CANTO XXI
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La araucana segunda parte



Ya que los unos y otros con razones
de amor y cumplimiento nos hablamos,
y para los caballos y peones
lugar cómodo y sitio señalamos,
tiendas labradas, toldos, pabellones
en la estrecha campaña levantamos
en tanta multitud, que parecía
que una ciudad allí nacido había.

Fue causa la venida desta gente
que el ejército bárbaro vecino,
con nuevo acuerdo y parecer prudente,
mudase de propósito y camino;
que Colocolo, astuta y sabiamente,
al consejo de muchos contravino,
discurriendo por términos y modos
que redujo a su voto los de todos.

Aunque, como ya digo, antes tuvieron
gran contienda sobre ello y diferencia
pero al fin por entonces difirieron
la ejecución de la áspera sentencia,
y el poderoso campo retrujeron
hasta tener más cierta inteligencia
del español ejército arribado,
que ya le había la fama acrecentado.

Pero los nuestros de mostrar ganosos
aquel valor que en la nación se encierra,
enemigos del ocio, y deseosos
de entrar talando la enemiga tierra,
procuran con afectos hervorosos
apresurar la deseada guerra,
haciendo diligencia y gran instancia
en prevenir las cosas de importancia.

Reformado el bagaje brevemente
de la jornada larga y desabrida,
y bulliciosa y esforzada gente,
ganosa de honra y de valor movida,
murmurando el reposo impertinente
pide que se acelere la partida
y el día tanto de todos deseado,
que fue de aquel en cinco señalado.



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