La araucana segunda parte: 120

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CANTO XXIII
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La araucana segunda parte



«Habrás de saber, hijo, que estos hombres
son los más desta vida ya pasados,
que por grandes hazañas sus renombres
han sido y serán siempre celebrados;
y algunos, que de baja estirpe y nombres
sobre sus altos hechos levantados,
los ha puesto su próspera fortuna
en el más alto cuerno de la luna.

Y esta bola que ves y compostura
es del mundo el gran término abreviado,
que su dificilísima hechura
cuarenta años de estudio me ha costado.
Mas no habrá en larga edad cosa futura
ni oculto disponer de inmóvil hado
que muy claro y patente no me sea
y tenga aquí su muestra y viva idea.

Mas, pues tus aparencias generosas
son de escribir los actos de la guerra,
y por fuerza de estrellas rigurosas
tendrás materia larga en esta tierra,
dejaré de aclararte algunas cosas
que la presente poma y mundo encierra,
mostrándote una sola que te espante
para lo que pretendes importante:

que pues en nuestro Arauco ya se halla
materia a tu propósito cortada,
donde la espada y defensiva malla
es más que en otra parte frecuentada,
sólo te falta una naval batalla
con que será tu historia autorizada,
y escribirás las cosas de la guerra
así de mar también como de tierra.

La cual verás aquí tal, que te juro
que vista, la tendremos por dudosa,
y en el pasado tiempo y el futuro
no se vio ni verá tan espantosa;
y el gran Mediterráneo mar seguro
quedará por la gente vitoriosa,
y la parte vencida y destrozada
la marítima fuerza quebrantada.



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