La araucana segunda parte: 141

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XXIV
Pág. 141 de 229
La araucana segunda parte



Llegado el punto ya del rompimiento
que los precisos hados señalaron,
con una furia igual y movimiento
las potentes armadas se juntaron,
donde por todas partes a un momento
los cargados cañones dispararon
con un terrible estrépito de modo
que parecía temblar el mundo todo.

El humo, el fuego, el espantoso estruendo
de los furiosos tiros escupidos,
el recio destroncar y encuentro horrendo
de las proas y mástiles rompidos,
el rumor de las armas estupendo,
las varias voces, gritos y apellidos,
todo en revuelta confusión hacía
espectáculo horrible y armonía.

No la ciudad de Príamo asolada
por tantas partes sin cesar ardía
ni el crudo efeto de la griega espada
con tal rigor y estrépito se oía,
como la turca y la cristiana armada
que, envuelta en humo y fuego, parecía
no sólo arder el mar, hundirse el suelo,
pero venirse abajo el alto cielo.

El gallardo don Iuan, reconocida
la enemiga real que iba en la frente,
hendiendo recio el agua rebatida
rompe por medio de la llama ardiente;
mas la turca, con ímpetu impelida
le sale a recebir, donde igualmente
se embisten con furiosos encontrones
rompiendo los herrados espolones.

No estaban las reales aferradas
cuando de gran tropel sobrevinieron
siete galeras turcas bien armadas
que en la cristiana súbito embistieron;
pero de no menor furia llevadas,
al socorro sobre ellas acudieron
de la derecha y de la izquierda mano
la general del Papa y veneciano,



<<<
>>>