La araucana segunda parte: 142

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CANTO XXIV
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La araucana segunda parte



do con segunda autoridad venía
por general del Sumo Quinto Pío
Marco Antonio Colona, a quien seguía
una escuadra de mozos de gran brío;
tras la cual al socorro arremetía
por el camino y paso más vacío
la Patrona de España y Capitana,
rompiendo el golpe y multitud pagana.

El Príncipe de Parma valeroso,
que iba en la capitana ginovesa
hendiendo el mar revuelto y espumoso,
se arroja en medio de la escuadra apriesa.
La confusión y revolver furioso
y del humo la negra nube espesa
la codiciosa vista me impedía
y así a muchos allí desconocía.

Mons de Leñí con su galera presto
por su parte embistió y cerró el camino,
donde llegó de los primeros puesto
el valeroso príncipe de Urbino,
que a la bárbara furia contrapuesto,
con ánimo y esfuerzo peregrino,
gallarda y singular prueba hacía
de su valor, virtud y valentía.

Luego con igual ímpetu y denuedo
llegan unas con otras abordarse,
cerrándose tan juntas que a pie quedo
pueden con las espadas golpearse.
No bastaba la muerte a poner miedo
ni allí se vio peligro rehusarse,
aunque al arremeter viesen derechos
disparar los cañones a los pechos.

Así la airada gente, deseosa
de ejecutar sus golpes, se juntaban
y cual violenta tempestad furiosa,
los tiros y altos brazos descargaban.
Era de ver la priesa hervorosa
con que las fieras armas meneaban,
la mar de sangre súbito cubierta,
comenzó a recebir la gente muerta.



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