La araucana segunda parte: 149

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CANTO XXIV
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La araucana segunda parte



No os altere la muestra y el ruido
con que se acerca la enemiga armada:
que sabed que ese ejército movido
y gente de mil reinos allegada,
Fortuna a una cerviz la ha reducido
porque pueda de un golpe ser cortada,
y deis por vuestra mano en solo un día
del mundo al Gran Señor la monarquía.

Que esas gentes sin orden que allí vienen
en el valor y número inferiores,
son las que nos impiden y detienen
el ser de todo el mundo vencedores.
Muestren las armas el poder que tienen,
tomad de esos indignos posesores
las provincias y reinos del Poniente
que os vienen a entregar tan ciegamente.

Que ese su capitán envanecido
es de muy poca edad y suficiencia,
indignamente al cargo promovido,
sin curso, diciplina ni esperiencia
y así, presuntuoso y atrevido,
con ardor juvenil y inadvertencia
trae toda esa gente condenada
a la furia y rigor de vuestra espada.

No penséis que nos venden muy costosa
los hados la vitoria deste día,
que lo más desa armada temerosa
es de la veneciana Señoría,
gente no ejercitada ni industriosa,
dada más al regalo y pulicía
y a las blandas delicias de su tierra
que al robusto ejercicio de la guerra.

Y esotra turbamulta congregada
es pueblo soez y bárbara canalla
de diversas naciones amasada,
en quien conformidad jamás se halla.
Gente que nunca supo qué es espada,
que antes que se comience la batalla
y el espantoso són de artillería
la romperá su misma vocería.



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