La araucana segunda parte: 161

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CANTO XXIV
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La araucana segunda parte



Ya, pues, del cuerno izquierdo y del derecho
de la vitoria sanguinosa usando,
con furia inexorable todo a hecho
los van por todas partes degollando:
quién al agua se arroja, abierto el pecho;
quién se entrega a las llamas, rehusando
el agudo cuchillo riguroso,
teniendo el fuego allí por más piadoso.

El astuto Ochalí, viendo su gente
por la cristiana fuerza destruida
y la deshecha armada totalmente
al hierro, fuego y agua ya rendida,
la derrota tomó por el poniente,
siguiéndole con mísera huida
las bárbaras reliquias destrozadas,
del hierro y fuego apenas escapadas.

Pero el hijo de Carlos, conociendo
del traidor renegado el bajo intento,
con gran furia el movido mar rompiendo
carga, dándole caza, en seguimiento.
Iban tras ellos al través saliendo,
el de Bazán y el de Oria a sotavento
con una escuadra de galeras junta,
procurando ganarles una punta.

Mas la triste canalla, viendo angosta
la senda y ancho mar según temía,
vuelta la proa a la vecina costa,
en tierra con gran ímpetu embestía
y cual se vee tal vez saltar langosta
en multitud confusa, así a porfía
salta la gente al mar embravecido,
huyendo del peligro más temido.



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