La araucana segunda parte: 164

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CANTO XXV
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La araucana segunda parte



Asientan los españoles su campo en Millarapué; llega a
desafiarlos un indio de parte de Caupolicán; vienen a la batalla
muy reñida y sangrienta; señálanse Tucapel y Rengo; cuéntase
también el valor que los españoles mostraron aquel día


Cosa es digna de ser considerada
y no pasar por ella fácilmente
que gente tan ignota y desviada
de la frecuencia y trato de otra gente,
de inavegables golfos rodeada,
alcance lo que así difícilmente
alcanzaron por curso de la guerra
los más famosos hombres de la tierra.

Dejen de encarecer los escritores
a los que el arte militar hallaron,
ni más celebren ya a los inventores
que el duro acero y el metal forjaron,
pues los últimos indios moradores
de araucano Estado así alcanzaron
el orden de la guerra y diciplina,
que podemos tomar dellos dotrina.

¿Quién les mostró a formar los escuadrones,
representar en orden la batalla,
levantar caballeros y bastiones,
hacer defensas, fosos y muralla,
trincheas, nuevos reparos, invenciones
y cuanto en uso militar se halla,
que todo es un bastante y claro indicio
del valor desta gente y ejercicio?

Y sobre todo debe ser loado
el silencio en la guerra y obediencia,
que nunca fue secreto revelado
por dádiva, amenaza ni violencia,
como ya en lo que dellos he contado
vemos abiertamente la esperiencia,
pues por maña jamás ni por espías
dellos tuvimos nueva en tantos días,



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