La araucana segunda parte: 171

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XXV
Pág. 171 de 229
La araucana segunda parte



Delante desta escuadra, pues, venía
el mozo Galbarín sargenteando,
que sus troncados brazos descubría,
las llagas aún sangrientas amostrando.
De un canto al otro apriesa discurría
el daño general representando,
encendiendo en furor los corazones
con muestras eficaces y razones,

diciendo: «¡Oh valentísimos soldados,
tan dignos deste nombre, en cuya mano
hoy la fortuna y favorables hados
han puesto el ser y crédito araucano!
Estad de la victoria confiados,
que este tumulto y aparato vano
es todo el remanente, y son las heces
de los que habéis vencido tantas veces.

Y esta postrer batalla fenecida
de vosotros así tan deseada,
no queda cosa ya que nos impida,
ni lanza enhiesta, ni contraria espada.
Mirad la muerte infame o triste vida
que está para el vencido aparejada,
los ásperos tormentos excesivos
que el vencedor promete hoy a los vivos.

Que si en esta batalla sois vencidos
la ley perece y libertad se atierra,
quedando al duro yugo sometidos,
inhábiles del uso de la guerra;
pues con las brutas bestias siempre uñidos,
habéis de arar y cultivar la tierra,
haciendo los oficios más serviles
y bajos ejercicios mujeriles.

»Tened, varones, siempre en la memoria
que la deshonra eternamente dura
y que perpetuamente esta vitoria
todas vuestras hazañas asegura.
Considerad, soldados, pues, la gloria
que os tiene aparejada la ventura,
y el gran premio y honor que, como digo,
un tan breve trabajo trae consigo.



<<<
>>>