La araucana segunda parte: 180

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CANTO XXVI
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La araucana segunda parte



En este canto se trata el fin de la batalla y retirada de los
araucanos; la obstinación y pertinacia de Galbarino y su muerte.
asimismo se pinta el jardín y estancia del mago Fitón

Nadie puede llamarse venturoso
hasta ver de la vida el fin incierto,
ni está libre del mar tempestuoso
quien surto no se ve dentro del puerto.
Venir un bien tras otro es muy dudoso,
y un mal tras otro mal es siempre cierto;
jamás próspero tiempo fue durable
ni dejó de durar el miserable.

El ejemplo tenemos en las manos,
y nos muestra bien claro aquí la historia
cuán poco les duró a los araucanos
el nuevo gozo y engañosa gloria,
pues llevando de rota a los cristianos
y habiendo ya cantado la vitoria,
de los contrarios hados rebatidos,
quedaron vencedores los vencidos

que, como os dije, el escuadrón postrero
adonde por testigo yo venía,
ganando tierra siempre más entero
al bárbaro enemigo retraía;
que aunque el fuerte Lincoya el delantero
a la adversa fortuna resistía,
no pudo resistir últimamente,
el ímpetu y la furia de la gente.

Por una espesa y áspera quebrada
que en medio de dos lomas se hacía,
la bárbara canalla, quebrantada
la dañosa soberbia y osadía,
ya del torpe temor señoreada,
esforzadas espaldas revolvía,
huyendo de la muerte el rostro airado,
que clara a todos ya se había mostrado.



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