La araucana segunda parte: 193

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CANTO XXVII
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La araucana segunda parte



Dentro y fuera del Gange mira tanta
tierra de India, al Levante prolongada;
vees el Catay y su ciudad de Canta
que sobre el Indo mar está fundada;
la China y el Maluco y toda cuanta
mar se estiende del leste y la apartada
Trapobana famosa, antiguamente
término y fin postrero del Oriente.

Vees la Hircania, Tartaria y los albanos,
hacia la Trapisonda dilatados,
y otros reinos pequeños comarcanos
tributarios de Persia y aliados:
los yberos que llaman gorgianos,
y los pobres circasos derramados,
que su lunada tierra en parte angosta
toma del mar Mayor toda la costa.

Vees el revuelto Cirro caudaloso,
que la Iberia y Albania así rodea,
y el alto monte Cáucaso fragoso,
que su cumbre gran tierra señorea:
mira el reino de Colcos, tan famoso
por la isla nombrada de Medea,
adonde el trabajado Jasón vino
en busca del dorado vellocino.

Mira la grande Armenia memorable
por su ciudad de Tauris señalada;
y al sur la religiosa y venerable
Soltania, sin respeto arruinada
por la tártara furia irreparable
de grande Taborlán, que de pasada
cuanto encontró lo puso por el suelo,
cual ira o rayo súbito del cielo.

Mira a Tigris y Éufrates, que poniendo
punto a Mesopotamia, en compañía
hasta el golfo de Persia van corriendo
dejando a un lado a Egypto y a Suría;
vees la Patria y la Media, que torciendo
su corva costa, abraza al mediodía
el Caspio mar, por otro nombre Hircano,
que en forma oval se estiende al subsolano.



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