La araucana segunda parte: 195

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CANTO XXVII
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La araucana segunda parte



hasta un angosto paso peñascoso
que le va los costados estrechando,
de donde con estrépito furioso
se va en las cataratas embocando;
después más ancho, grave y espacioso
llega a Méroe, gran isla, costeando,
que contiene tres reinos eminentes
en leyes y costumbres diferentes.

Mira al Cayro, que incluye tres ciudades
y el palacio real de Dultibea,
las torres, los jardines y heredades,
que su espacioso círculo rodea;
las pirámides mira y vanidades
de los ciegos antiguos, que aunque sea
señal de sus riquezas la hechura,
fue más que el edificio la locura.

Mira los despoblados arenosos
de la desierta y seca Libia ardiente;
Garamanta y los pueblos calurosos,
donde habita la bruta y negra gente;
mira los trogloditas belicosos,
y los que baña Gambra en su corriente:
mandingos, monicongos, y los feos
zapes, biafras, gelofos y guineos.

Vees de la costa de África el gran trecho,
los puertos señalados y lugares
de las bocas del Nilo hasta el estrecho
por do se comunican los dos mares.
Apolonia, las Sirtes y derecho
Trípol, Túnez y junto si mirares,
verás aun las reliquias y el estrago
de la ciudad famosa de Cartago.

Mira a Sicilia fértil y abundosa,
a Cerdeña y a Córcega de frente,
y en la costa de Italia la viciosa
tierra que va corriendo hacia el poniente;
mira la ilustre Nápoles famosa
y a Roma, que gran tiempo altivamente
se vio del universo apoderada
y de cada nación después hollada.



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