La araucana segunda parte: 196

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CANTO XXVII
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La araucana segunda parte



Mira en Toscana a Sena y a Florencia
y dejando la costa al mediodía,
a Bolonia, Ferrara y la eminencia
de la isleña ciudad y señoría;
Padua, Mantua, Carmona y a Placencia,
Milán, la tierra y parque de Pavía,
adonde en una rota de importancia
Carlos prendió a Francisco, rey de Francia.

Mira a Alexandria, y por Liguria entrando
a la soberbia Génova y Saona;
y el Piamonte y Saboya atravesando,
a León, a Tolosa y a Bayona;
y sobre el viento coro volteando,
Burdeos, Putiers, Orliens, París, Perona,
Flandes, Brabante, Güeldres, Frisia, Olanda,
Ingalterra, Escocia, Ybernia, Yrlanda;

a Dinamarca, Dacia y a Noruega
hacia el mar de Dantisco y costa helada,
y a Suecia, que al confín de Gocia llega
que está en torno del mar fortificada,
de donde a la Xelandia se navega;
y mira allá a Grolandia desviada
del solar curso y la zodiaca vía,
do hay seis meses de noche y seis de día.

Mira al norte a Moscovia, que es tenida
por última región de lo poblado,
que rematan su término y medida
las rifeas montañas por un lado,
y de las fuentes del Tanays tendida
llega al monte Hyperbóreo y mar helado,
confina con Sarmacia y Tartaría
y corre por el Austro hasta Rusía.

Mira a Livonia, Prusia, Lituania,
Samogocia, Podolia y a Rusía,
a Polonia, Silesia y a Germania,
a Moravia, Bohemia, Austria y Vngría,
a Corvacia, Moldavia, Trasilvania,
Valaquia, Vulgaría, Esclavonía,
a Macedonia, Grecia, la Morea,
a Candia, Chipre, Rodas y Iudea.



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