La araucana segunda parte: 197

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XXVII
Pág. 197 de 229
La araucana segunda parte



Mira al poniente a España y la aspereza
de la antigua Vizcaya, de do es cierto
que procede y estiende la nobleza,
por todo lo que vemos descubierto;
mira a Bermeo cercado de maleza,
cabeza de Vizcaya, y sobre el puerto
los anchos muros del solar de Ercilla,
solar antes fundado que la villa.

Vees a Burgos, Logroño y a Pamplona;
y bajando al poniente, a la siniestra,
Zaragoza, Valencia, Barcelona;
a León y a Galicia de la diestra.
Vees la ciudad famosa de Lisbona,
Coymbra y Salamanca, que se muestra
felice en todas ciencias, do solía
enseñarse también nigromancía.

Mira a Valladolid, que en llama ardiente
se irá como la fénix renovando,
y a Medina del Campo casi enfrente,
que las ferias la van más ilustrando;
mira a Segovia y su famosa puente,
y el bosque y la Fonfrida atravesando
al Pardo y Aranjuez, donde natura
vertió todas sus flores y verdura.

Mira aquel sitio inculto montuoso
al pie del alto puerto algo apartado,
que aunque le vees desierto y pedregoso
ha de venir en breve a ser poblado:
allí el Rey don Felipe vitorioso,
habiendo al franco en San Quintín domado,
en testimonio de su buen deseo,
levantará un católico trofeo.

Será un famoso templo incomparable
de sumptuosa fábrica y grandeza,
la máquina del cual hará notable,
su religioso celo y gran riqueza.
Será edificio eterno y memorable,
de inmensa majestad y gran belleza,
obra, al fin, de un tal rey, tan gran cristiano,
y de tan larga y poderosa mano.



<<<
>>>