La araucana segunda parte: 199

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CANTO XXVII
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La araucana segunda parte



Vees de Bahama la canal angosta,
y siguiendo al poniente la Florida,
la tierra inútil y lucida costa
hasta la Nueva España proseguida
donde Cortés, con no pequeña costa
y gran trabajo y riesgo de la vida,
sin término ensanchó por su persona
los límites de España y la corona.

Mira a Ialisco y Mechoacán, famosa
por la raíz medicinal que tiene;
y a México abundante y populosa,
que el indio nombre antiguo aun hoy retiene;
vees al sur la poblada y montuosa
tierra, que en punta prolongarse viene,
que los dos anchos mares por los lados
la van adelgazando los costados.

«A Panamá y al Nombre de Dios mira,
que sus estrechos términos defienden
a dos contrario mares, que con ira
romper la tierra y anegar pretenden.
Vees la fragosa sierra de Capira,
Cartagena y las tierras que se estienden
de Santa Marta y cabo de la Vela
hasta el lago y ciudad de Venezuela;

a Bogotá y Cartama, que confina
con Arma y Cali, tierra prolongada,
Popayán, Pasto y Quito, que vecina
está a la equiniocial línea templada.
Mira allá a Puerto Viejo, do la mina
de ricas esmeraldas fue hallada,
y las tierras que corren por la vía
del Euro, del Volturno y Mediodía.

Vees Guayaquil, que abunda de madera
por sus espesos montes y sombríos;
Túmbez, Payta y su puerto, que es primera
escala donde surgen los navíos.
Piura, Loxa, la Zarza y Cordillera,
de do nacen y bajan tantos ríos
que riegan bien dos mil millas de suelo,
donde jamás cayó lluvia del cielo.



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