La araucana segunda parte: 200

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CANTO XXVII
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La araucana segunda parte



Mira los grandes montes y altas sierras
bajo la zona tórrida nevadas,
los Mojos, Bracamoros y las tierras
de incultos chachapoyas habitadas.
Caxamarca y Truxillo, que en las guerras
fueron famosas siempre y señaladas,
y la ciudad insigne de los Reyes,
silla de las Audiencias y virreyes.

Y a Guánuco, Guamanga y el templado
terreno de Arequipa, y los mojones
del Cuzco, antiguo pueblo y señalado
asiento de los Ingas y orejones.
Mira el solsticio y trópico pasado,
del austral Capricornio las regiones,
de varias gentes bárbaras estrañas
los ríos, lagunas, valles y montañas.

Mira allá a Chuquiabo, que metido
está a un lado la tierra al sur marcada,
y adelante el riquísimo y crecido
cerro de Potosí, que de cendrada
plata de ley y de valor subido
tiene la tierra envuelta y amasada,
pues de un quintal de tierra de la mina
las dos arrobas son de plata fina.

Vees la villa de Plata, la postrera
por el levante a la siniestra mano,
y atravesando la alta cordillera,
Calchaquí, Pilcomayo y Tucomano,
los iuries, los diaguitas y ribera
de los comechingones y el gran llano
y frutífero término remoto,
hasta la fortaleza de Gaboto.

Vees, volviendo a la costa, los collados
que corren por la banda de Atacama,
y a la diestra la costa y despoblados
do no hay ave, animal, yerba ni rama.
Ves los copayapós, indios granados,
que de grandes flecheros tienen fama,
Coquimbo, Mapachó, Cauquén y el río
de Maule y el de Ytata y Biobío.



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