La araucana segunda parte: 219

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CANTO XXIX
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La araucana segunda parte



Entran los araucanos en nuevo consejo; tratan de quemar sus
haciendas. Pide Tucapel que se cumpla el campo que tiene aplazado
con Rengo; combaten los dos en estacado brava y animosamente


¡Oh, cuánta fuerza tiene!; ¡oh cuánto incita
el amor de la patria, pues hallamos
que en razón nos obliga y necesita
a que todo por él lo pospongamos!
Cualquier peligro y muerte facilita:
al padre, al hijo, a la mujer dejamos
cuando en trabajo a nuestra patria vemos,
y como a más parienta la acorremos.

Buen testimonio desto nos han sido
las hazañas de antiguos señaladas,
que por la cara patria han convertido
en sus mismas entrañas las espadas,
y su gloriosa fama han estendido
las plumas de escritores celebradas,
Mario, Casio, Filón, Cosdro Ateniense
Régulo, Agesilao y el Uticense.

Entrar, pues, en el número merece
esta araucana gente, que con tanta
muestra de su valor y ánimo ofrece
por la patria al cuchillo la garganta,
y en el firme propósito parece
que ni rigor de hado y toda cuanta
fuerza pone en sus golpes la fortuna
en los ánimos hace mella alguna.

Que habiendo en sólo tres meses perdido
cuatro grandes batallas de importancia,
no con ánimo triste ni abatido
mas con valor grandísimo y constancia
estaban, como atrás habéis oído,
en consejo de guerra, haciendo instancia
en darnos otro asalto; mas la mano
tomó diciendo así Caupolicano:



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