La araucana tercera parte: 005

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XXX
Pág. 005 de 138
La araucana tercera parte



El gran Caupolicano, que asistiendo
como juez de la batalla estaba,
el grave caso y pérdida sintiendo,
apriesa en la estacada plaza entraba;
el cual, sin detenerse un punto, viendo
que alguna sangre y vida les quedaba,
los hizo levantar en dos tablones
a doce los más ínclitos varones.

Y siguiendo detrás con todo el resto
de la nobleza y gente más preciada,
fue con honra solene y pompa puesto
cada cual en su tienda señalada,
donde acudiendo a los remedios presto,
y la sangre con tiempo restañada,
la cura fue de suerte que la vida
les fue en breve sazón restituida.

Pasado el punto y término temido,
iban los dos a un tiempo mejorando,
aunque del caso Tucapel sentido,
no dejaba curarse braveando;
pero el prudente General sufrido,
con blandura la cólera templando,
así de poco en poco le redujo
que a la razón doméstica le trujo.

Quedó entre ellos la paz establecida,
y con solennidad capitulado,
que en todo lo restante de la vida
no se tratase más de lo pasado,
ni por cosa de nuevo sucedida
en público lugar ni reservado
pudiesen combatir ni armar quistiones
ni atravesarse en dichos ni en razones;

mas siempre como amigos generosos
en todas ocasiones se tratasen
y en los casos y trances peligrosos
se acudiesen a tiempo y ayudasen.
Convenidos así los dos famosos,
porque más los conciertos se afirmasen
comieron y bebieron juntamente
con grande aplauso y fiesta de la gente.



<<<
>>>