La araucana tercera parte: 007

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CANTO XXX
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La araucana tercera parte



Dejando, pues, en guarda de la tierra
los más diestros y pláticos soldados,
en orden de batalla y són de guerra
rompimos por los términos vedados;
y atravesando de Purén la sierra,
de la hambre y las armas fatigados,
a la Imperial llegamos salvamente
donde hospedada fue toda la gente.

Puso el Gobernador luego en llegando
en libertad las leyes oprimidas,
la justicia y costumbres reformando
por los turbados tiempos corrompidas,
y el exceso y desórdenes quitando
de la nueva codicia introducidas,
en todo lo demás por buen camino
dio la traza y asiento que convino.

No habíamos aún los cuerpos satisfecho
del sueño y hambre mísera transida,
cuando tuvimos nueva que de hecho
toda la tierra en torno removida,
rota la tregua y el contrato hecho,
viendo así nuestra fuerza dividida
ayuntaban la suya con motivo
de no dejar presidio ni hombre vivo.

Luego, pues, hasta treinta apercebidos
de los que más en orden nos hallamos,
por la espesura de Tirú metidos,
la barrancosa tierra atravesamos
y los tomados pasos desmentidos,
no con pocos rebatos arribamos
sin parar ni dormir noche ni día,
al presidio español y compañía,

donde ya nuestra gente había tenido
nueva del trato y tierra rebelada,
que por estraño caso acontecido,
de la junta y designio fue avisada
y habiendo alegremente agradecido
el socorro y ayuda no pensada,
nos dio del caso relación entera,
el cual pasa, Señor, desta manera:



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