La araucana tercera parte: 010

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CANTO XXX
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La araucana tercera parte

Debajo de la cual miraba atento,
sin mostrar atención, lo que pasaba,
y con disimulado advertimiento
los ocultos designios penetraba;
tal vez entrando en el guardado asiento,
en la figura rústica, notaba
la gente, armas, el orden, sitio y traza,
lo más fuerte y lo flaco de la plaza.

Por otra parte oyendo y preguntando
a las personas menos recatadas,
iba mañosamente escudriñando
los secretos y cosas reservadas,
y aquí y allí los ánimos tentando
buscaba con razones disfrazadas
vaso capaz y suficiente seno
donde vaciar pudiese el pecho lleno.

Tentando, pues, los vados y el camino
por donde el trato fuese más cubierto,
de tiento en tiento y lance en lance, vino
a dar consigo en peligroso puerto;
que engañado de un bárbaro ladino
Andresillo llamado, de concierto
salieron juntos a buscar comida,
cosa a los yanaconas permitida

y con dobles y equívocas razones
que Pran a su propósito traía,
vino el otro a decir las vejaciones
que el araucano Estado padecía,
los insultos, agravios, sinrazones,
las muertes, robos, fuerza y tiranía,
trayendo a la memoria lastimada
el bien perdido y libertad pasada.

Visto el crédulo Pran que había salido
tan presto el falso amigo a la parada,
hallando voluntad y grato oído
y el tiempo y la ocasión aparejada,
de la engañosa muestra persuadido,
el disfrace y la máscara quitada,
abrió el secreto pecho y echó fuera
la encubierta intención desta manera,



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