La araucana tercera parte: 011

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CANTO XXX
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La araucana tercera parte

diciéndole: «Si sientes, ¡oh soldado!,
la pérdida de Arauco lamentable
y el infelice término y estado
de nuestra opresa patria miserable,
hoy la fortuna y poderoso hado,
mostrándonos el rostro favorable,
ponen sólo en tu mano libremente
la vida y salvación de tanta gente.

Que el gran Caupolicano, que en la tierra
nunca ha sufrido igual ni competencia,
y en paz ociosa y en sangrienta guerra
tiene el primer lugar y la obediencia,
quiere (viendo el valor que en ti se encierra,
tu industria grande y grande suficiencia)
fiar en ocasión tan oportuna
el estado común de tu fortuna;

y que a ti, como causa, se atribuya
el principio y el fin de tan gran hecho,
siendo toda la gloria y honra tuya,
tuya la autoridad, tuyo el provecho.
Sola una cosa quiere que sea suya,
con la cual queda ufano y satisfecho,
que es haber elegido tal sujeto
para tan grande y importante efeto.

Pues a ti libremente cometido
puede suceso próspero esperarse,
y a tu dichosa y buena suerte asido,
quiere llevado della aventurarse;
y así en figura humilde travestido,
porque de mí no puedan recatarse,
vengo cual vees, para que deste modo
te dé yo parte dello y seas el todo,

haciéndote saber cómo querría
(si no es de algún oculto inconveniente)
dar el asalto al fuerte a mediodía
con furia grande y número de gente,
por haberle avisado cierta espía
que en aquella sazón seguramente
descansan en sus lechos los soldados,
de la molesta noche trabajados,



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