La araucana tercera parte: 027

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XXX
Pág. 027 de 138
La araucana tercera parte

Muchos querrán decir que el desafío
es de derecho y de costumbre usada
pues con el ser del hombre y albedrío
justamente la ira fue criada;
pero sujeta al freno y señorío
de la razón, a quien encomendada
quedó, para que así la corrigiese
que los términos justos no excediese.

Y el Profeta nos da por documento
que en ocasión y a tiempo nos airemos,
pero con tal templanza y regimiento
que de la raya y punto no pasemos,
pues dejados llevar del movimiento,
el ser y la razón de hombres perdemos
y es visto que difiere en muy poco
el hombre airado y el furioso loco.

Y aunque se diga, y es verdad, que sea
ímpetu natural el que nos lleva,
y por la alteración de ira se vea
que a combatir la voluntad se mueva,
la ejecución, el acto, la pelea
es lo que se condena y se reprueba
cuando aquella pasión que nos induce,
al yugo de razón no se reduce.

Por donde claramente, si se mira,
parece como parte conveniente,
ser en el hombre natural la ira
en cuanto a la razón fuere obediente;
y en la causa común puesta la mira,
puede contra el campión el combatiente
usar della en el tiempo necesario,
como contra legítimo adversario.

Mas si es el combatir por gallardía,
o por jatancia vana o alabanza,
o por mostrar la fuerza y valentía,
o por rencor, por odio, o por venganza;
si es por declaración de la porfía
remitiendo a las armas la probanza,
es el combate injusto, es prohibido,
aunque esté en la costumbre recebido.