La araucana tercera parte: 038

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CANTO XXX
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La araucana tercera parte

Ensancha, ensancha el pecho, que si quieres
gozar desta ventura prometida,
demás del grande honor que consiguieres
siendo por ti la patria redimida,
sólo a ti deberás lo que tuvieres
y a ti te deberán todos la vida,
siendo siempre de nos reconocido
haberla de tu mano recebido.

Mira, pues, lo que desto te parece,
conoce el tiempo y la ocasión dichosa,
no seas ingrato al cielo que te ofrece
por sólo que la acetes tan gran cosa;
da la mano a tu patria, que perece
en dura servidumbre vergonzosa,
y pide aquello que pedir se puede,
que todo desde aquí se te concede».

Dio fin con esto a su razón, atento
al semblante del indio sosegado,
que sin alteración y movimiento
hasta acabar la plática había estado:
el cual con rostro y parecer contento
aunque con pecho y ánimo doblado,
a las ofertas y razón propuesta
dio sin más detenerse esta respuesta:

«¿Quién pudiera aquí dar bastante indicio
de mi intrínsico gozo y alegría
de ver que esté en mi mano el beneficio
de la cara y amada patria mía?
Que ni riqueza, honor, cargo ni oficio,
ni el gobierno del mundo y monarquía
podrán tanto conmigo en este hecho
cuanto el común y general provecho: