La araucana tercera parte: 040

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CANTO XXXI
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La araucana tercera parte



Cuenta Andresillo a Reinoso lo que con Pran dejaba concertado.
Habla con Caupolicán cautelosamente, el cual, engañado, viene
sobre el fuerte, pensando hallar a los españoles durmiendo


La más fea maldad y condenada,
que más ofende a la bondad divina,
es la traición sobre amistad forjada,
que al cielo, tierra y al infierno indina,
que aunque el señor de la traición se agrada
quiere mal al traidor y le abomina:
¡tal es este nefario maleficio,
que indigna al que recibe el beneficio!

Raras veces veréis que el alevoso
en estado seguro permanece;
de nadie amado, a todo el mundo odioso
que el mismo interesado le aborrece;
amigo en todo tiempo sospechoso,
aunque trate verdad no lo parece
y al cabo no se escapa del castigo
que la misma maldad lleva consigo.

Si en ley de guerra es pérfido el que ofende
debajo de seguro al enemigo,
¿qué será aquel que al enemigo vende
la libertad y sangre del amigo,
y el que con rostro de leal pretende
ser traidor a su patria, como digo,
poniéndole con odio y rabia tanta
el agudo cuchillo a la garganta?

Guardarse puede el sabio recatado
del público enemigo conocido,
del perverso, insolente, del malvado,
pero no del traidor nunca ofendido
que en hábito de amigo disfrazado
el desnudo puñal lleva escondido:
no hay contra el desleal seguro puerto
ni enemigo mayor que el encubierto.



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