La araucana tercera parte: 041

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CANTO XXXI
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La araucana tercera parte

La prueba es Andresillo, que dejaba
al amigo engañado y satisfecho;
el cual con la gran priesa que llevaba
en poco espacio atravesó gran trecho
y puesto ante Reinoso, el cual estaba
seguro y descuidado de aquel hecho,
preciándose el traidor de su malicia,
della y de la traición le dio noticia,

diciéndole: «Sabrás que usando el hado
hoy de piadoso término contigo,
las cosas de manera ha rodeado
que puedo serte provechoso amigo,
pues en mi voluntad libre ha dejado
la muerte o salvación de tu enemigo,
remitiendo a las manos de Andresillo
la arbitraria sentencia y el cuchillo.

Mas negando la deuda y fe debida
a mi tierra y nación, por tu respeto
quiero, señor, sacrificar la vida
por escapar la tuya deste aprieto,
y en contra de mi patria aborrecida
volver las armas y áspero decreto,
desviando gran número de espadas
que están a tu costado enderezadas».

Tras esto allí les dijo todo cuanto
con Pran le sucedió y habéis oído,
que, si me acuerdo, en el pasado canto
lo tengo largamente referido.
Quedó Reinoso atónito de espanto
y con ánimo y rostro agradecido
los brazos amorosos le echó al cuello,
dándole encarecidas gracias dello.

Y alabando la astucia y artificio
con que del trato doble usado había,
exageró el famoso y gran servicio
que a todo el reino y cristiandad hacía,
diciendo que tan grande beneficio
siempre en nuestra memoria duraría
y con honroso premio de presente
sería remunerado largamente.