La araucana tercera parte: 042

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XXXI
Pág. 042 de 138
La araucana tercera parte

Quedaron, pues, de acuerdo que otro día,
sin que noticia dello a nadie diese,
en el tiempo y lugar que puesto había
con el vecino capitán se viese;
que de la vista y habla entendería
lo que más al negocio conviniese,
trayéndole por mañas y rodeo
al esperado fin de su deseo.

Hízolo pues así; pero antes desto
a la salida de un espeso valle
halló al amigo en centinela puesto,
esperándole ya para guialle
donde Caupolicán con ledo gesto,
saliendo algunos pasos a encontralle
adelantado un trecho de su gente
le recibió amorosa y cortésmente,

diciendo: «¡Oh capitán!, hoy por el cielo
en esta dignidad constituido,
a quien la redempción del patrio suelo
justa y méritamente ha cometido,
bien sé que sólo con honrado celo
de virtud propia y de valor movido,
aspiras a arribar do ningún hombre
tendrá puesto adelante más su nombre;

y habiendo de tu pecho penetrado
el intento y designio valeroso,
de tu fortuna próspera guiado,
que promete suceso venturoso,
estoy resuelto, estoy determinado
que con golpe de gente numeroso
demos, siendo tú sólo nuestra guía,
sobre el fuerte español a mediodía.

Para lo cual ha sido mi venida
sorda y secretamente en esta parte,
donde siendo tu boca la medida,
quiero del justo premio asegurarte
y ver si a ti esta empresa cometida,
quieres della y nosotros encargarte,
dando, como cabeza y dueño, en todo
el orden, la instrución, la traza y modo.



<<<
>>>