La araucana tercera parte: 051

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CANTO XXXII
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La araucana tercera parte



Arremeten los araucanos el fuerte; son rebatidos con miserable
estrago de su parte. Caupolicán se retira a la sierra deshaciendo
el campo. Cuenta don Alonso de Ercilla, a ruego de ciertos
soldados, la verdadera historia y vida de Dido


Excelente virtud, loable cosa
de todos dignamente celebrada
es la clemencia ilustre y generosa,
jamás en bajo pecho aposentada;
por ella Roma fue tan poderosa,
y más gentes venció que por la espada,
domó y puso debajo de sus leyes
la indómita cerviz de grandes reyes.

No consiste en vencer sólo la gloria
ni está allí la grandeza y excelencia
sino en saber usar de la vitoria,
ilustrándola más con la clemencia.
El vencedor es digno de memoria
que en la ira se hace resistencia
y es mayor la vitoria del clemente,
pues los ánimos vence juntamente.

Y así no es el vencedor tan glorioso
del capitán cruel inexorable,
que cuanto fuere menos sanguinoso
tanto será mayor y más loable;
y el correr del cuchillo riguroso
mientras dura la furia es disculpable,
mas pasado, después, a sangre fría,
es venganza, crueldad y tiranía.

La mucha sangre derramada ha sido
(si mi juicio y parecer no yerra)
la que de todo en todo ha destruido
el esperado fruto desta tierra;
pues con modo inhumano han excedido
de las leyes y términos de guerra,
haciendo en las entradas y conquistas
crueldades inormes nunca vistas.



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