La araucana tercera parte: 072

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CANTO XXXIII
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La araucana tercera parte



Corregidas las faltas y defectos
al orden de vivir perjudiciales,
fueron por la prudente Reina electos
cónsules, magistrados y oficiales;
y traídos maestros arquitectos,
juntos los necesarios materiales,
dio principio la Reina valerosa
a la labor de la ciudad famosa.

Fue la ciudad por orden fabricada,
mostrándose los hados más propicios,
en breve ennoblecida y ilustrada
de sumptuosos y altos edificios;
y la nueva república ordenada,
leyes instituyó, criando oficios
con que el pueblo en razón se mantuviese
y en paz y orden política viviese.

Y por el gran valor y entendimiento
con que el pueblo obediente gobernaba,
iba siempre el concurso en crecimiento
y los términos cortos dilataba;
así que el trato y agradable asiento
los ánimos y gustos provocaba,
viniendo a avecindarse muchas gentes,
de tierras y lugares diferentes;

y como en esos tiempos aún no había
la invención del papel después hallada,
que en pieles de animales se escribía,
y era cualquiera piel carta llamada,
del cual nombre aún usamos hoy en día,
así aquella ciudad edificada
en el lugar por una piel medido,
de carta la llamó Cartago Dido.

Hízose en poco tiempo tan famosa
y de tanta grandeza y eminencia,
que era cosa de ver maravillosa
el trato de las gentes y frecuencia,
mostrando aquella Reina valerosa
en gobernar el pueblo tal prudencia,
que muchos otros príncipes y reyes
de su nueva ciudad tomaron leyes.



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