La araucana tercera parte: 087

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XXXIII
Pág. 087 de 138
La araucana tercera parte



Diéronle nueva madre y comenzaron
a dar la vuelta y a seguir la vía,
por la cual a gran priesa caminaron
recobrando al pasar la fida guía
que atada al tronco por temor dejaron;
y en larga escuadra al declinar del día
entraron en la plaza embanderada
con gran aplauso y alardosa entrada.

Hízose con los indios diligencia
por que con más certeza se supiese
si era Caupolicán, que su aparencia
daba claros indicios que lo fuese;
pero ni ausente dél ni en su presencia
hubo entre tantos uno que dijese
que era más que un incógnito soldado
de baja estofa y sueldo moderado.

Aunque algunos, después más animados,
cuando en particular los apretaban,
de su cercana muerte asegurados,
el sospechado engaño declaraban.
Pero luego delante dél llevados,
con medroso temblor se retrataban,
negando la verdad ya comprobada,
por ellos en ausencia confesada.

Mas viéndose apretado y peligroso
y que encubrirse al cabo no podía,
dejando aquel remedio infrutuoso,
quiso tentar el último que había;
y así, llamando al capitán Reynoso,
que luego vino a ver lo que quería,
le dijo con sereno y buen semblante
lo que dirán mis versos adelante.