La araucana tercera parte: 100

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CANTO XXXIV
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La araucana tercera parte

haciendo en este tiempo limitado
retirar con silencio y buena maña
la ropa, provisiones y ganado
al último rincón de la montaña,
dejando el alimento tan tasado,
que vengan a entender que esta campaña
es estéril, es seca y mal templada,
de gente pobre y mísera habitada.

Porque estos insaciables avarientos,
viendo la tierra pobre y poca presa,
sin duda mudarán los pensamientos
dejando por inútil esta empresa;
y la falta de gente y bastimentos
los echará deste distrito apriesa,
guiados por la breña y gran recuesto
de do quizá no volverán tan presto.

Tenéis de Ancud el Paso y estrecheza
cerrado de peñascos y jarales,
por do quiso impedir naturaleza
el trato a los vecinos naturales;
cuya espesura grande y aspereza
aún no pueden romper los animales,
y las aves alígeras del cielo
sienten trabajo en el pasarle a vuelo.

«Llevados por aquí, sin duda creo
que viendo el alto monte peligroso
corregirán el ímpetu y deseo,
volviendo atrás el paso presuroso.
Y si quieren buscar algún rodeo,
desviarse de aquí será forzoso,
dejando esta región por miserable
libre de su insolencia intolerable.



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