La araucana tercera parte: 103

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CANTO XXXV
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La araucana tercera parte

«Nación a cuyos pechos invencibles
no pudieron poner impedimentos
peligros y trabajos insufribles,
ni airados mares, ni contrarios vientos,
ni otros mil contrapuestos imposibles,
ni la fuerza de estrellas ni elementos,
que rompiendo por todo habéis llegado,
al término de orbe limitado:

«veis otro nuevo mundo, que encubierto
los cielos hasta agora le han tenido,
el difícil camino y paso abierto
a sólo vuestros brazos concedido;
veis de tanto trabajo el premio cierto
y cuanto os ha Fortuna prometido,
que siendo de tan grande empresa autores,
habéis de ser sin límite señores;

y la parlera fama discurriendo
hasta el extremo y término postrero,
las antiguas hazañas refiriendo
pondrá esta vuestra en el lugar primero;
pues en dos largos mundos no cabiendo,
venís a conquistar otro tercero,
donde podrán mejor sin estrecharse
vuestros ánimos grandes ensancharse.

Y pues es la sazón tan oportuna
y poco necesarias las razones,
no quiero detener vuestra fortuna,
ni gastar más el tiempo en oraciones.
Sús, tomad posesión todos a una
desas nuevas provincias y regiones,
donde os tienen los hados a la entrada
tanta gloria y riqueza aparejada».

Luego pues de tropel toda la gente
a la plática apenas detenida,
pisó la nueva tierra libremente,
jamás del estranjero pie batida;
y con orden y paso diligente,
por una angosta senda mal seguida,
en larga retahila y ordenada,
dimos principio a la primer jornada.



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