La araucana tercera parte: 131

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CANTO XXXVII
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La araucana tercera parte


fue luego en Portugal por rey jurado
don Enrique, el hermano del agüelo
Cardenal y presbítero ordenado,
persona religiosa y de gran celo,
de años y enfermedades agravado,
más que para este mundo para el cielo,
ofreciéndole el reino la fortuna,
con poca vida y sucesión ninguna.

El gran Felipe, en lo íntimo sintiendo
del reino y muerto Rey la desventura,
y del enfermo don Enrique viendo
la mucha edad y vida mal segura,
como sobrino y sucesor, queriendo
aclarar su derecho en coyuntura,
que por la transversal propincua vía
a los reyes y títulos tenía,

con celosa y loable providencia
hizo juntar doctísimos varones
de grande christiandad y suficiencia,
desnudos de interese y pretensiones,
que conforme a derecho y a conciencia,
no por torcidas vías y razones,
mirasen en el grado que él estaba
si el pretendido reino le tocaba.

Que doña Catalina, como parte,
Duquesa de Verganza, pretendía
por hija del infante don Duarte
que de derecho el reino le venía;
y también don Antonio de otra parte
a la corona y cetro se oponía;
mas aunque del común favorecido,
era por no legítimo escluido;

y que hecho el examen, cada uno,
a tan arduo negocio conveniente,
sin miramiento ni respeto alguno
diesen sus pareceres libremente;
porque en tiempo quieto y oportuno,
prevenido al mayor inconveniente,
si el reino a la razón no se allanase,
sus armas y poder justificase.



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