La bella malmaridada: 057

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La bella malmaridada Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


CONDE:

  Harto bien lo has retratado,
aunque es viva pintura
de su divino traslado,
que de su mucha hermosura
ella sola es el dechado.
  Y así, tan honesta estaba
ésta, mi casada bella,
que al cielo mismo espantaba;
pero más rezaba, que ella
que a Dios por los dos rogaba.

MAURICIO:

  ¿Y qué rogabas a Dios?

CONDE:

Que la ablandase Mauricio,
con mi tierno sacrificio,
la dureza que a los dos
y a mí me quita el juicio.

MAURICIO:

  A Dios no se ha de pedir
más de lo que fuere justo,
que antes aparta lo injusto.

CONDE:

De verme el cielo morir,
¿posible es que tenga gusto?

TANCREDO:

  Que eres hereje. ¡Ay de ti!

MAURICIO:

En la gentil Teología
de Júpiter se decía
que, en siendo uno amante, sí.


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