La bella malmaridada: 068

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La bella malmaridada Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


TEODORO:

También.
  ¿Cuál déstas no lo ejercita,
mide la mano y el brazo,
las habas echa y cedazo
y enciende su candelita?
  Tú estás con Casandra mal,
pues con tan poca ocasión,
descubres esa pasión
y te dejas decir tal.

LEONARDO:

  Siempre me ha amado y querido.
Mal tu pecho se declara.

TEODORO:

¡Ah, que le miras la cara,
y no el corazón fingido!
  Que lo hace por pescarte,
como vee la bolsa franca,
que cuando no tengas blanca,
no ha de oírte ni mirarte.
  Y porque tan ciego estás,
yo quiero que a verla vamos,
y que los dos le digamos
que aquesta noche te vas.
  Y está tres días escondido
en tu casa, y tú verás
cuando vuelvas, si hallarás
señal de haberte querido.

LEONARDO:

  Porque quedes satisfecho,
quiero dejarme engañar,
y a su casa he de llegar,
a ver este engaño hecho.


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