La bella malmaridada: 109

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La bella malmaridada Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


LISBELLA:

Leonardo,
  a un hombre de tanto peso,
es justo que así le ciegue
un vicio vil, y que juegue
su hacienda con tal exceso.
  ¿No veis vuestros hijos dos?,
¿y no veis vuestra mujer,
que lo habrá bien menester?

LEONARDO:

Andad, mal os haga Dios,
  que cuando me entretenía
de noche con un amigo,
pongo al cielo por testigo,
que sufriros no podía.
  Que si en una casa entraba,
dábades voces al cielo
y venganza a todo el suelo
diciendo que os afrentaba;
  y yo entraba honradamente,
y vuestra rabia y furor
me hizo con vuestro rigor
mal casado con la gente.

LISBELLA:

  ¿Yo, señor?, ¿pues qué os hacía?
¿En mi casa no me estaba?
¿A mis solas no lloraba?
¿Quitábaos vuestra alegría?

LEONARDO:

  Sí, y perdíades el juicio
diciendo que yo os dejaba.


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