La desdicha por la honra: 10

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La desdicha por la honra Félix Lope de Vega y Carpio


 



Y sacándola con gentil aire y un broquel de la cinta, le hizo conocer que no desdecía de la compostura de los bigotes. Todos los músicos huyeron, que es gente a quien embarazan los instrumentos, por la mayor parte, que no se entiende en todos, y yo he conocido músico que traía tan bien las manos en la espada como en las cuerdas; pero en fin tienen disculpa con que van a guardar los instrumentos, que aventurar aquello con que se gana de comer es extrema ignorancia; demás de que quien canta está sin cólera, y no le trajeron a reñir, sino a hacer pasos de garganta, y el huir también es pasos, y se pueden hacer con los pies a una necesidad, como se ve en los que bailan, que no carecen los pies de armonía y música, que por eso la llaman «compás», que es todo el fundamento de la música. Esto es guardar el decoro a los señores músicos que cantan en nuestra lengua, porque no son poco de temer enojados, pues con sólo venir a cantar mal a la calle de quien los hubiese ofendido, pueden matar un hombre como con una pieza de artillería. Los criados de Alejandro hicieron rostro, riñeron cuatro con uno. Si eran valientes, no lo disputemos; oigamos a Carranza, que dice en su Libro de la filosofía de la espada: «Hay hombres de tan bajos ánimos, que no hace mucho uno solo en aventajarse a muchos». Y prosigue más adelante: «Cuando un hombre solo riñe con otro, se puede decir que riñe, pero si con dos o tres, ellos riñen con él y él solo se defiende.» Y prosiguiendo esta materia, da la razón en que cuatro movimientos constituyen cuatro heridas, y que han de dar en cuatro lugares indeterminados, y que el objeto no podrá resistir a cuatro, pues a dos no pudo Hércules, como lo dice el adagio latino.


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La desdicha por la honra de Lope de Vega

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