La desdicha por la honra: 19

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La desdicha por la honra Félix Lope de Vega y Carpio



Con esto se embarcó Felisardo, atrevido y desatinado mancebo cuya acción yo no puedo alabar, pues en casa de tan generoso príncipe pudiera estar seguro cuando viniera a España, que en Italia no lo había menester, aunque fuese en los reinos de Su Majestad, pues solo pretendió echarlos de aquella parte con que presumieron levantarse, como se ve por las cartas y persuasiones del ilustrísimo Patriarca de Antioquía, Arzobispo de Valencia, don Juan de Ribera, de santa y agradable memoria. Dentro de nuestra Europa, a solos cuatro estadios del Asia (tanto que habiéndose helado aquel mar por un puente de hielo y nieve que cayó encima, se pasaba del Asia a Europa) yace Constantinopla, primera silla del romano imperio, después del griego y ahora del turco, que por la inmensidad de la tierra que posee le llaman Grande; destruyola el emperador Severo, reedificola Constantino e ilustrola Teodosio. Tuvo cincuenta millas de muro, que Anastasio fabricó por defenderla de los bárbaros; hoy, dieciocho, que son seis leguas. Sus vecinos son setecientos mil, las tres partes turcos, las dos cristianos y el resto judíos. Tomola Mahometo Segundo, el año de 1453, y desde entonces es corte de sus emperadores que, comúnmente, llaman el Gran Señor. Está puesta en triángulo: en el un extremo está el palacio real, que mira al levante, al encuentro de Calcedonia, parte del Asia; el otro ángulo mira al mediodía y poniente, donde están las siete torres, que sirven de fortalezas y de cárcel mayor de la ciudad; desde este se va al tercero por la parte de tierra, dispuesto a tramontana, y donde está el palacio antiguo de Constantino, en sitio eminente y de quien se descubre toda, si bien inhabitable. Desde el cual al que tiene el turco, todo es puerto de una legua de mar, que entra por espacio de dos de largo y de ancho poco más de un tercio, habitado de varia gente y de todos los vientos defendido. Por la parte de las siete torres baña el mar las murallas, dejando el sitio donde antiguamente fue la ciudad de Bizancio, de cuya grandeza solo se ven ahora las ruinas.


La desdicha por la honra de Lope de Vega

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