La devoción de la Cruz: 035

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La devoción de la Cruz Jornada I Pedro Calderón de la Barca


CURCIO

Volví a Sena, y hallé en ella...
Aquí el aliento me falta,
aquí la lengua enmudece,
aquí el ánimo desmaya.
Hallé, ¡ay injusto temor!,
a tu madre tan preñada,
que para el infame parto
cumplía las nueve faltas.
Ya me había prevenido
por sus mentirosas cartas
esta desdicha, diciendo
que, cuando me fui, quedaba
con sospecha; y yo la tuve
de mi deshonra tan clara,
que discurriendo en mi agravio
imaginé mi desgracia.
No digo que verdad sea,
pero quien nobleza trata,
no ha de aguardar a creer
que el imaginar le basta.
¿Qué importa que un noble sea
desdichado, (¡oh ley tirana
de honor!, ¡oh bárbaro fuero
del mundo!), si la ignorancia
le disculpa? Mienten, mienten
las leyes; porque no alcanza
los misterios al efeto
quien no previene la causa.


La devoción de la Cruz de Calderón

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