La discreta enamorada: 051

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La discreta enamorada Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


LUCINDO:

           ¡Qué mal se cura amor con invenciones!
           ¡Qué vano error sobresanar la herida,
           si en las muertas cenizas escondida,
           la viva lumbre el corazón le pones!
           Celos, desdenes, iras, sinrazones
           tienen el alma alguna vez dormida;
           mas ¿qué letargo habrá que no despida
           la fuerza de celosas prevenciones?
           ¡Oh celos!, con razón os han llamado
           mosquitos del amor, de amor desvelos.
           El humo de su fuego os ha engendrado.
           ¿Qué importa que se duerma en hombre-¡Oh cielos!-
           de pesadumbres del amor cansado,
           si con sus voces le despiertan celos?
Sale HERNANDO con un manto puesto
y la capa por saya

HERNANDO:

           ¿Vengo bien?

LUCINDO:

           Vienes tan bien,
           que espero que bien me vaya.

HERNANDO:

          ¿Qué te parece la saya?

LUCINDO:

          Muy bien.

HERNANDO:

          ¿Y el manto?

LUCINDO:

          También.