La entretenida: 013

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Jornada I
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La entretenida Jornada I Miguel de Cervantes


MUÑOZ

Escucha,
y con advertencia mucha,
hijo, este consejo toma.
   De Marcela no hay pensar 335
que es de tan tiernos aceros,
que la han de ablandar terceros,
ni rogar, ni porfiar,
    ni lágrimas, ni suspiros,
ni voluntad verdadera: 340
que son con ella de cera
de amor los más fuertes tiros.
   A las olas que se atreven
a embestirla por amar,
se muestra roca en la mar, 345
que la tocan y no mueven.
   Esto con Marcela pasa.


CARDENIO

No me acobardes y espantes.


TORRENTE

¡Oh, cuántos destos diamantes
he visto volver de masa! 350
   ¡Cuántas he visto rendidas
a un billete trasnochado!
¡Cuántas, sin darlas, han dado
de ganadas en perdidas!
   ¡Cuántas siguen sus antojos 355
en mitad de su recato!
¡Cuántas en el dulce trato
tropiezan, y aun dan de ojos!


MUÑOZ

Pues ni Marcela tropieza
ni cae.


TORRENTE

¡Gran milagro!


CARDENIO

Calla: 360
que es estremo que se halla
hoy en la naturaleza,
   y el señor Muñoz bien sabe
lo que dice.


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