La entretenida: 022

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Jornada I
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La entretenida Jornada I Miguel de Cervantes


OCAÑA

¿Yo no veo
que, cual si fuera guineo,
bezudo y bozal esclavo,
   apenas entro en la sala
por alguna niñería, 610
cuando cualquiera me envía,
si no en buena, en hora mala?
   A nadie se le trasluce,
por más que yo lo procuro,
el ingenio lucio y puro 615
que en este lacayo luce.
   Anda conmigo al revés
fortuna poco discreta:
que, si tú fueras poeta,
quizá fuera yo marqués, 620
   o, por lo menos, ya fuera,
tu consejero y privado;
pero de mi corto hado
tamaño bien no se espera.
   Hay poetas tan divinos, 625
de poder tan singular,
que puedan títulos dar
como condes palatinos;
   y aun, si lo toman despacio,
en tiempo y caso oportuno, 630
no habrá lacayo ninguno
que no casen en palacio
   con doncellas de la reina,
de valor único y solo:
que, por la gracia de Apolo, 635
esta gracia en ellos reina.
   Pero yo nací, sin duda,
para la caballeriza,
haciendo en mis dichas riza
mi suerte, que no se muda. 640
   El discreto es concordancia
que engendra la habilidad;
el necio, disparidad
que no hace consonancia.
   Del cuerpo por los sentidos 645
obra el alma, y, cuales son,
o muestra su perfección,
o términos abatidos.
   De aquesto quiero inferir
que tan sotil cuerpo tengo, 650
que en un instante prevengo
lo que he de hacer y decir.
   Lacayo soy, Dios mediante;
pero lacayo discreto,
y, a pocos lances, prometo 655
ser para marqués bastante,
   como aquel de Marinán,
de dinare, e più dinare,
si la suerte no estorbare
este bien que no me dan. 660


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