La entretenida: 027

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Jornada I
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La entretenida Jornada I Miguel de Cervantes


QUIÑONES

Siempre son desatinadas
las venganzas de los celos.
   Ocaña es éste. Camina, 780
y escóndete entre la gente.

 
(Éntranse QUIÑONES y CRISTINA, y sale OCAÑA.)

OCAÑA

Partió mi sol de su Oriente,
y al ocaso se encamina,
   y tras sí lleva la sombra
que le sirve de arrebol. 785
Para mí no es este sol,
sino niebla que me asombra.
   Plega a Dios, humilde paje,
asombro de mi esperanza,
que ni valgas por privanza, 790
ni te estimen por linaje;
   sirvas a un catar[r]ibera,
que te dé corta ración;
sea tu estado un bodegón;
no te dé luto, aunque muera; 795
   y cuando el cielo te adiestre
a servir a un titulado,
tu enemigo declarado
el maestresala se muestre.
   De las hachas no te valgas, 800
ni de relieves veas gozo,
y nunca te salga el bozo,
porque de paje no salgas.
   Póngante infames renombres;
juegues; pierdas la ración, 805
que es la mayor maldición
que pueden darte los hombres.

 
(Éntrase OCAÑA.)


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